Toque 4 Singar o no, venceremos.
Singar o no, he ahí la cuestión filosófica fundamental, vamos a quitarnos las coartadas intelectuales de encima.
Existe una regla no escrita --como sucede en béisbol-- dentro del llamado mundo espiritual que dice algo así como que debes eliminar o modular tu instinto animal. Por supuesto, siempre me rebelé al respecto. Cada vez que podía me echaba a Andar La Habana con la pinga a mano y en mano. Primero que todo, los humanos ya no tenemos instinto, el lenguaje se lo comió. Entonces, con el psicoanálisis, aprendí a decir "pulsiones".
Y segundo, sea como sea andaba con la pinga afuera. En España, también, pero con más disimulo.
Bueno, que cierta norma no escrita te empuja a entrar en el mundo espiritual siempre y cuando la persona ha dejado de seguir o ha mitigado --es decir, sublimado-- sus pulsiones sexuales, conscientes o inconscientes. Y aquí como notará "lectora lector" ya comenzamos a enredarnos. Así que mejor seguimos con el tema de las mujeres.
Sufrí --o sufro-- de un "Edipo difuso", como llamaron algunos psicoanalistas al trauma consistente en pasar la infancia rodeado de mujeres. Por tanto, estar siempre asistido de una u otra manera por amor y placer, entendidos, claro está según lo hubiesen asimilado cada una de aquellas mujeres. !Que trauma más rico! Sin embargo, tiene sus estragos. Y grandes estragos.
De alguna forma, más que lo estoico masculino llegó a mi lo femenino hedonista. Por este camino podía terminar en maricón pero la vida o mi inconsciente me llevaron --o empujaron-- siempre a buscar mujeres que complacieran mis demandas. Ojo: no hablo de madres postizas sino de hembras que te complacen en todo a cualquier hora. O casi en todo. Con matices, por supuesto. Pero ya llegaremos al momento de escribir sobre este punto: ¿qué me dejaron ver y escuchar las mujeres que marcaron mis primeros años de vida?
Sin embargo, esta pregunta se lanzó para que la "lectora lector" se la formule a sí mismo. Este punto es clave para entender ciertas tendencias en la edad adulta --o durante la juventud-- del porqué "elegimos" determinada pareja u orientación sexual (si acaso no somos nosotros los elegidos, ¡quién sabe!) En fin, una decisión de pareja u orientación sexual que a su vez, puede variar a lo largo de la vida. Conveniente no olvidar que según el psicoanálisis no existen identidades sino identificaciones.
Este post, como se nota resulta ser un toque pegado a la raya de tercera. Toque breve. Fugaz toque.
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