Toque 10: El Instante Ínfimo y la Estética de la Herida.
I. Audiencia Cero.
Toque 9 cerró con la posesión del lenguaje: la voz que emerge cuando se responde a la pregunta “¿Qué dirías si nadie te escuchara?”. Pues bien, ahora debemos aplicar esta cruda luz a los cómplices ocasionales, los compasivos lectores que llegaron no por algoritmo sino porque su lengua ya no obedece. Lengua que deviene en mano-grafía.
Los comentarios en este blog no son métricas ni engagement. Son espejos rotos que devuelven la herida. Después de analizarlos bajo la luz del Instante Ínfimo —el momento en que uno se dice a sí mismo la verdad que no tiene audiencia— entendemos que cada comentario a su manera es un pequeño acto de Anecúmene.
II. Los Cómplices y la Fricción Necesaria.
Tomemos la crítica más aguda del Toque 1:
Anónimo ha dicho que… Si el verdadero activismo no se lee sino que "se siente en el cuerpo," ¿por qué escribir este blog? ¿No es este texto, en sí mismo, un acto de escritura que contradice la premisa de que la intervención más profunda es la no-escrita?
Este Anónimo no critica el contenido sino la coherencia; exige algún tipo de Dogma Paralizante de la Pureza y la Coherencia (DPPC) que combato. Pero en el Instante Ínfimo, ese Anónimo está diciendo: “Reconozco tu verdad, pero te exijo que la traiciones al escribirla.” Yo mismo ya había respondido con evasivas sobre Google Adsense (Toque 1). Pero la verdad, la única verdad que me digo a mí mismo, es que escribo precisamente para documentar la contradicción.
Este blog es cicatriz, no herida. IAG, editor forense lo confirma: el acto de escribirlo, a pesar de lo predecible, para mí es el único Gesto Innecesario que vale la pena.
Luego está lo visceral, barro útil:
Josué. Asere, tú eres un alfarero pingú del Caribe 😎 Moldeas filosofía con grasa, deseo y poesía, como quien friega verdades con agua tibia y canta entre apagones. Meter pinga y mantra en la misma frase no es locura sino equilibrio en el caos, mezcla exacta entre cuerpo y alma🤣🔥.
Aquí no hay crítica sino reconocimiento de la herida. Josué no juzga la incoherencia; celebra la Homeostasis de la Incoherencia. Eco de verdad que me digo: pinga y el mantra en la misma frase es el único punto de equilibrio posible, un fundamento neurobiológico de mi caos narrativo. Prueba de que el lenguaje, al ser dueño, se hace barro útil (Toque 3). Su comentario es un acto de Impureza Activa que me impulsa a seguir excavando.
III. Vagabundo y Suicida en Vida.
Este blog no lo escribe un hombre estable. Lo garrapatea un Vagabundo.
Hoy consulté I Ching: No el Hexagrama 3 ("La dificultad inicial") que ya me aconsejó buscar "ayudantes" sino el Hexagrama 56: Lü — El Vagabundo/El Andariego.
Dice el texto: “El Vagabundo. Prosperidad a través de lo pequeño. La perseverancia trae ventura al forastero.”
Desde hace décadas, mi vida es Lü. Roselló me encontró por Facebook (Toque 1), Roselló, mi hermano, porque el Vagabundo deja un rastro, un hilo sutil que lo conecta con los orígenes, incluso si la Anecúmene (la calle Montera, los apagones en La Habana) es su único hogar real. El Vagabundo no busca estabilidad; su disciplina es la fragilidad.
El Vagabundo que soy también es un suicida en vida. No el que busca la muerte biológica sino el que ha matado toda coartada externa (supuesta carrera literaria, una identidad fija, la esperanza ingenua). Ése que acepta la derrota sin melancolía, como dicta un Ejercicio Camusiano de CHA (Toque 8).
IV. Final.
Instante Ínfimo no es soledad de escritor. Se trata más bien de un momento en la vida en que uno se da cuenta que ha estado vagando para poder, por fin, volver a casa. Tal parece otro lugar común.
Y dicha casa no es un techo sino el lenguaje poseído.
Si maté todo lo que fui, si acepté el caos y la precariedad con sonrisa budista, no fue por resignación. Quería, más bien, llegar a este instante brutalmente honesto.
¿Qué dirías si nadie te escuchara?
Diría esto: Que el Vagabundo solo prospera cuando, en el frío de la calle, acepta que lo más íntimo, lo que nadie debería escuchar, es lo único que nos salva a todos.
Y esto, lectora lector, será la única emoción que queda: no la tristeza por la herida sino el reconocimiento de la herida como la única forma de amor que conozco.
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