El Último Café con Nietzsche.
Para ir rompiendo la autocensura....un cuento breve... El Último Café con Nietzsche. por Jaad Me citó en La Lisa, en ese rincón donde el asfalto se raja como la conciencia de un funcionario arrepentido. Llegué con el manuscrito bajo el brazo y el hígado en llamas. Él ya estaba allí, barbudo, con gafas de sol a las tres de la tarde y una copia de Así habló Zaratustra abierta al revés sobre la mesa. —¿Vienes a que te firme el libro o a que te lo queme? —me preguntó, sin mirarme. Pedí un café. Él, un ron. El viento traía olor a fritanga y desesperanza. —Tu cuento es bueno —dijo—. Pero huele a culpa. Esa muchacha que se suicida al final… no lo hace por amor. Lo hace porque no supiste matar al narrador. Me callé. Tenía razón. Mi personaje era un espejo roto de mí mismo: jodido, pero con pretensiones de redención. Un segundón que cree que su sufrimiento lo hace especial. —El arte no consuela —siguió—. El arte obliga. O rompes algo con tu texto, o estás escribiendo para que te den una pa...